jueves, 29 de agosto de 2013

Nos creemos que todo (o algo) nos pertenece.
Y no lo amamos, sólo lo poseemos.

No sabemos amar, creemos que amamos porque algo nos pertenece y le pertenecemos.

Dinero, objetos, personas, animales. Nada nos pertenece, solo compartimos momentos y espacios durante algún período de vida, pero nada es de nosotros. Lo material, en cualquiera de sus formas, es el medio y no el fin.

Creemos pertenecerle a alguien, queremos con toda nuestra ansiedad y desesperación, tomar como propiedad a alguien y que alguien nos tome como suya…no sabemos amar sin poseer.
Deseamos las cosas, “trabajamos” para obtenerlas, no las obtenemos para usarlas, solo queremos poseerlas, olvidamos una vez mas, que son el medio y no el fin.

Creemos solo en lo que podemos tocar, hacemos el amor para constatar que poseemos y que nos poseen, terminamos buscando solo el contacto físico porque no concebimos que el amor exista sin físico, sin posesión, debemos tocarlo para creerlo y después, andamos buscando solo el sexo porque una vez mas olvidamos que es por medio de el contacto físico que llegaremos al amor, solo como un medio y no como un fin.


Nos hemos metido, pues, en una carrera que no terminará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario