Nos creemos que todo (o algo) nos
pertenece.
Y no lo amamos, sólo lo poseemos.
No sabemos amar, creemos que
amamos porque algo nos pertenece y le pertenecemos.
Dinero, objetos, personas,
animales. Nada nos pertenece, solo compartimos momentos y espacios durante
algún período de vida, pero nada es de nosotros. Lo material, en cualquiera de
sus formas, es el medio y no el fin.
Creemos pertenecerle a alguien,
queremos con toda nuestra ansiedad y desesperación, tomar como propiedad a
alguien y que alguien nos tome como suya…no sabemos amar sin poseer.
Deseamos las cosas, “trabajamos”
para obtenerlas, no las obtenemos para usarlas, solo queremos poseerlas,
olvidamos una vez mas, que son el medio y no el fin.
Creemos solo en lo que podemos
tocar, hacemos el amor para constatar que poseemos y que nos poseen, terminamos
buscando solo el contacto físico porque no concebimos que el amor exista sin
físico, sin posesión, debemos tocarlo para creerlo y después, andamos buscando
solo el sexo porque una vez mas olvidamos que es por medio de el contacto
físico que llegaremos al amor, solo como un medio y no como un fin.
Nos hemos metido, pues, en una carrera que
no terminará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario