Jorge y yo hemos decidido tener hijos. Hace ya casi 6 años que nos casamos, hace casi 11 años que estamos juntos, y hasta hace poco la idea no nos atraía mucho. Fue paulatino, al principio teniamos un repele natural hacia los bebés y los niños e incluso la idea de que mis amigas eran mamás y tenían que cuidar a sus bebés, me molestaba, poco a poco lo fui asimilando y al fina,l terminé queriendo muchisimo a sus hijos. Asi que poco a poco nos fue gustando la idea, hasta que hace unas semanas dijimos con toda la emoción: ¡si queremos! y empezaremos el viaje. Todavía nos tomaremos unos meses, quizá hasta un año, pero estamos disfrutando ya la idea y la posibilidad.
Hace un tiempo yo ya estaba medio entusiasmada con la idea, pero no me sentía segura porque nadie me había dado una razón que a mi me pareciera convincente, tener hijos por reloj biológico, para afianzar la relación, porque asi debe ser, por tener la familia que piensas que nunca tuviste, por demostrar tu virilidad, porque es la máxima realización de la mujer... en fin, todas las cosas que me habían dicho, no me gustaban, no me parecían suficientes para traer un ser humano al mundo, me parecían razones incluso egoístas, tener un hijo porque yo lo quisiera, sin importar ni tomar en cuenta al verdadero interesado: el ser humano que llega al mundo, claro que es un absurdo, no hay manera de tomarlo en consideración, asi que, quizá después de todo y aunque me niegue a creerlo, tener un hijo es un acto egoísta.
Decidí no tener una razón mas poderosa que: "porque quiero, queremos" pero hace unos días una persona me enterneció tanto, como no había visto a nadie mientras miraba y hablaba de su hija. Me dijo que los dolores de parto estan de la chingada, que te muerda cuando amamanta es horrible, que te desveles porque está enferma y bueno me enlistó todo eso que las mamás conocen bien y que ya me habían platicado muchas veces, pero al final, con una sonrisa me decía, que lo increíble esta en la magia de todos esos dolores que no desaparecen, que no dejan de doler, pero que estas dispuesta a pasar una y otra vez sólo por saber que tu hijo va a estar bien y que es lo mejor que puedes dar y hacer. Que si te pesa, que si es difícil, pero que por alguna extraña razón que ella no podía decir, estaba dispuesta a vivirlo una y otra y otra vez sin esperar ni siquiera una sonrisa a cambio.
Pensé en que quiero sentir eso, en que no quiero esperar que un hijo venga a llenar los huecos que yo no he sabido llenar, que no quiero que sea mi razón de ser o de querer ser, no quiero que su sonrisa sea mi motor, sólo quiero sentir lo que es tener la disposición total e incondicional, el desprendimiento de mi misma sólo por la existencia de alguien mas que al final debe y se irá a hacer una vida separada de mi. ¿Puede existir un amor mas grande que ese? ¿seré yo capaz de darlo? ¿podré no convertirme en una madre castrante que da todo "sin recibir nada a cambio" pero que en realidad chantajea, limita, manipula? ¿podré hacer lo que quiero de mi misma, ser yo mi propio motor, o terminaré colgandome y colgandole responsabilidades que no le pertenecen?
Mi razón para querer tener hijos es sentir ese amor incondicional, quiero tener la oportunidad de explorar ese tipo de amor, y quiero estar consciente en todo momento que aunque mi decisión sea egoísta, mi rol como mamá debe ser el mas desinteresado y desprendido en todos los sentidos.
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