La familia no siempre debería ser incondicional, no debería estar siempre ahi para ti cuando la cagas, no debería de pasar por alto tus defectos y errores, no debería de lamerte las heridas cuando sales lastimado, no siempre y no con todos.
Creo que el amor que puede haber entre familia, debido al tiempo, debido a la cercanía, a que nos vimos crecer juntos, a esa cosa inexplicable que es el poder de la sangre, debería aprovecharse para enseñar y hacernos crecer y no para que "hagas lo que hagas con tu vida aqui estará siempre tu familia que te estará apoyando".
Cuando el ser humano se encuentra solo, cuando ya no pertenece a ningún lado, sin familia, sin amigos, sin ningún tipo de lazo afectivo, crece, madura, es capaz de darse cuenta de sus errores y tiene toda la disposición a cambiarlos, por él mismo, sin juramentos vacios.
Pero que siempre haya quien te cobije y te perdone, te hace quedarte en la situación bien cómoda y egoísta de hacer lo que tu instinto te diga sin preocuparte por el daño que hagas ni a quien se lo hagas, asi de infantiles somos, es la verdad.
Tener el interés de que alguien crezca, explote su potencial, alcance plenitud como crea que mejor le convenga y sea una persona que no lastime a los demás, es demostrar amor. Si te quiero, me preocuparé por que estés bien, si me quieres harás lo mismo y en ese camino no nos haremos daño uno a otro.
Aveces el amor incondicional, no hace nada bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario