jueves, 28 de agosto de 2014

Juvencia



Como todos los días, Juvencia tenía que levantarse a las 3:00 am para dar de desayunar a su esposo, repartidor de leche.

Juvencia se sentía tranquila de llevar a cabo la rutina común, todo aquello típico de una ama de casa - ¿acaso había otra cosa? - a ella le parecía que no. Miraba con recelo a las mujeres que trabajaban, a las madres solteras, a las divorciadas que tenían novio y a las que no cumplían cabalmente las labores domésticas. Nunca hablaba mucho de eso, no se metía en chismes ni comentarios porque eso no era de “señoras de su casa” aunque al platicar con su hija y dentro del hogar, reprobaba ese tipo de actitudes. Se jactaba de ser “muy mujer” porque además de las labores domésticas, sabía bordar, tejer, coser y hacer todo tipo de manualidades, además preparaba el mole “como mandan las costumbres”.
Su matrimonio y su familia eran lo que se esperaba, ella así lo había imaginado, por eso se sentía tranquila y bien.

La señora Otilia era una de sus tantas conocidas, diez años mas grande que ella. Viuda, con tres hijas y una herencia que le permitía vivir de sus rentas. Se le veía joven aunque vestía aseñorada porque - “uno de señora debe vestir como lo que es”- decía con mucho orgullo, comentario con el que Juvencia estaba completamente de acuerdo, a sus 26 años ella actuaba, vestía y hablaba como una de 40.

De entre todas sus conocidas Juvencia sentía una inclinación especial hacia la señora Otilia. Le caía bien por ser una mujer honorable, de su casa, dedicada a sus hijas, no como aquellas “busconas”. Su comportamiento, pues,  estaba de acuerdo a los valores y costumbres que Juvencia apreciaba, y le agradaba su charla y  compañía.


Un día, cosa rarísima en Juvencia, invitó a Otilia a ver su colección de carpetas bordadas con listón en tela deshilada. Aceptó gustosa y llegó a la casa de su anfitriona con su propia colección, llevó también galletas hechas por una de sus hijas a quienes había educado para retener un marido junto a ellas, idea que también compartía Juvencia.

Mientras veían las carpetas y tomaban café, a Juvencia se le fue el tiempo muy rápido; hace mucho no se relajaba tanto ni se sentía tan bien. Habían pasado del tema de las técnicas de bordado a la educación de los hijos y  lo mal que estaba la sociedad actual “tan falta de valores”. Juvencia no recordaba hace cuanto no pasaba una tarde así de feliz, se sintió  cómoda y pensaba en que no quería que ese momento se acabara pero tenía que terminar, era hora de preparar la cena y volver a la rutina que terminaba con el día. Otilia entendió, no se ofendió, sabía que eso era lo prudente y se ofreció a ayudarle a doblar y guardar las carpetas, al hacerlo hubo un roce entre sus manos, fue electrizante, Juvencia sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo, jamás había experimentado algo similar; por una fracción de segundo sus miradas se encontraron, se sonrojó e inmediatamente volteó en otra dirección, siguieron platicando normalmente.

Esa noche Juvencia estaba inquieta, la mirada  de Otilia le venían a la mente, intentaba desviar sus pensamientos, se repetía a ella misma que le estaba dando demasiada importancia, pero en el fondo no podía olvidar esos profundos ojos negros y el electrizante roce que le recorrió  el cuerpo.

A la mañana siguiente se encontraron en el tianguis, se saludaron y siguieron el camino juntas acompañándose en las compras. Se reían, platicaban y terminaron acordando que al siguiente día cocinarían juntas. Así lo hicieron y la tarde siguiente fueron a comprar estambre,  otro día se organizaron para comprar lo necesario y preparar juntas un pastel, después Otilia le platicó que tenía un recetario de gelatinas y pasaron por semanas haciéndolas todas. Las tardes eran divertidas, Juvencia se sentía viva, hacia el resto de sus actividades con mucho ánimo, cantaba aquí y allá; su esposo apenas y se daba cuenta de ello pero apreciaba que últimamente había mas postres y mejores guisos.
Por su parte, Otilia compraba material para hacer manualidades, pasaba por alguna mercería y pensaba en Juvencia, en lo que podría gustarle; compraba el listón mas bonito, la chaquira mas brillante e ideaba cosas que sabían le gustarían a ella. Se seguían hablando de usted, se decían: “señora Juvencia”, “señora Otilia” a pesar de que pasaban ya mucho tiempo juntas y parecía haber confianza entre ellas.

Juvencia se sabía feliz, sonreía todo el día y desde que Otilia apareció en su vida, agradecía despertar y le emocionaban  las actividades que diario planeaban. Otilia sentía lo mismo, nunca se lo dijeron la una a la otra,  es mas, nunca  pensaban mucho en eso, sólo sentían.

Ocurrió que Juvencia un día se enfermó, una gripe muy fuerte la tumbó en la cama y Otilia decidió ayudarle a sus quehaceres y cuidarla. Cuando le llevó su caldo de pollo y la acompañó en su cama para que se la comiera, permaneció un rato platicando ahí con ella. Juvencia se quedó dormida y se recargo en el hombro de Otilia, eso le conmovió muchísimo, nunca había sentido tanta ternura, paso sus dedos por el cabello de Juvencia y terminó en su mejilla, ella se sobresaltó un poco y entreabrió lo ojos, vio la cara de Otilia y se sintió enormemente reconfortada, mas protegida que nunca, una sensación de bienestar la sorprendió, sonrió y volvió a dormir. Nunca antes había tenido un sueño tan profundo como el de esa tarde entre los brazos de Otilia.

Semanas después Juvencia se encontró a la señora Consuelo, vecina de la colonia desde hace muchos años, la interceptó. Ella nunca acostumbraba tener pláticas comprometedoras con nadie pero la señora fue insistente en querer decirle lo que últimamente se rumoraba entre las vecinas, Juvencia accedió a escuchar. Consuelo, tímidamente y con mucho tacto pero con un dejo de morbo, le contó que se rumoraba que Otilia era amante de su esposo, que por eso no salía de la casa - ¿Qué otra razón tendría para estar ahí metidota? - y que era obvio que últimamente se arreglaba mucho mas, que se le veía muy feliz a él y que para todas era indignante que además de todo se burlara de Juvencia acompañándola a todos lados haciéndose pasar por su amiga.
Ella no quiso escuchar mas, le dijo a la señora Consuelo que eso no era cierto pues nunca una mujer como ella lo permitiría, tenía clase y dignidad y su esposo no era capaz, se dio media vuelta y se fue no sin antes alcanzar a escuchar lo que la señora Consuelo dijo: “ la misma reacción de la señora Otilia”.

- Así que la señora Otilia ya había escuchado el rumor - pensó Juvencia mientras lavaba los trastes. No paró de llorar toda la tarde, sabía lo que seguía, no podía ser diferente.

Otilia llegó esa tarde a su casa como siempre, Juvencia abrió la puerta; hubo sonrisas tímidas y largos silencios hasta que Otilia al fin habló - Señora Juvencia, le traje esto – dijo con voz entrecortada,  puso sobre la mesa una caja; Juvencia la abrió. Era un cuadro bordado en punto de cruz, un paisaje lleno de flores y colores, en la parte de abajo su nombre enmarcado con enredaderas y flores de Liz, sus favoritas. Juvencia admiró aquello y se le llenaron los ojos de lágrimas, Otilia solo alcanzó a decir - espero le guste - y sabían que era el final. Tomó su bolsa y dijo adiós, Juvencia la acompañó a la puerta y contempló como Otilia se alejaba. Antes de dar la vuelta a la esquina volteó, iba llorando, levantó la mano agitándola y Juvencia se sintió morir.

Pasaron muchas semanas para que Juvencia pudiera volver a sonreír, se sostenía en sus hijos y sabía que seguir su rutina y con su familia era lo mejor, pero sentía un hueco y no sabía qué hacer.

Después de un año todo volvió a la normalidad, ella siguió despertándose al sonido de la alarma y sintiéndose tranquila, pero nunca  feliz, excepto cuando cerraba los ojos y venía a su mente la sonrisa  y la mirada de Otilia junto con su aroma que percibía como si la tuviera ahí cerquita, entonces recordaba con enorme alegría los que habían sido los mejores días de su vida.

miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Han leído a Aaron Benitez?

Lo encuentran en Facebook con ese nombre y su blog es aaronbenitez.com yo lo leo con regularidad y me gusta porque no habla de una sola cosa, habla de su vida, de emprender, de su negocio, de su trabajo, de sus reflexiones y los temas son variados, su blog y sus textos no hablan nunca de una sola cosa.

Por mucho tiempo he tratado de "enfocarme" en una sola cosa. A ver Aline ¿A qué te vas a dedicar en serio y qué vas a dejar como hobbie?. A ver, tienes un blog, no hables de tu vida profesional ahí, para eso haz otro blog, y en este sólo habla de tu vida personal, total, nadie lo lee. El blog profesional úsalo para agregarlo a tu CV y que vean que le sabes a esto de las redes sociales.

Pero ya no, ya la capté. Leyendo a Aaron Benitez me di cuenta de un error que había cometido: intentar volverme experta en algo cuando en realidad me llaman y me vibran un montón de temas de los cuales no sé si llegaré a ser experta pero si me informo y reflexiono y platico con amigos y me gusta escribirlos, así que...aquí voy.

¿Para qué separar lo que soy y pienso? Así que mejor pásele al chisme, la lloradera, la risa, la reflexión, a los consejos útiles sobre el tema al que me dedico, al tema de emprender y sobre todo al de fracasar cuando quieres emprender, (¡soy experta! pregúntenme)  y a temas random que vayan surgiendo. Lo único que puedo hacer es dividirlos en etiquetas por si a alguien en este inmenso mundo le interesa algo en concreto.

Antes de éste blog tuve otro, ese si tenía visitas y comentarios (eran otros tiempos hijos míos) y tuve trolls y ataques en otros blogs hacia mi y mis contenidos y bueno, había mas vida y movimiento que en éste; cometí el error de borrarlo y volver a empezar. Aquí no hay mucho, ni tengo muchos años con éste, pero voy de nuevo y eso si prometo, no borrarlo.

A ver a dónde llegamos esta vez. Y de verdad, lean el blog de Aaron Benitez, ya luego deciden si les gusta o no.

jueves, 17 de julio de 2014

Dejar una botella en el mar con un mensaje adentro

El equivalente a eso en la era virtual, fue lo que hice hace rato.
Escribí un texto en una plataforma donde la gente pude subir sus textos libremente con tan solo vincular su cuenta a su cuenta de facebook.
Escribí ahí sin mirar mucho lo que escribía, sólo me seguí de corrido, quería plasmar lo que sentía.
Y cuando terminé, di click en "done" y dejé que se fuera, que se perdiera en la inmensidad de millones de textos. Como si se empezaran a escuchar voces, párrafos, gritos y cada vez escuchara menos aquello que había escrito.
Claro, tienes la opción de compartir el texto, pero no quise hacerlo.
Claro, a diferencia de la botella en el mar, el texto se puede rastrear, recuperar y en cualquier momento compartir, pero elegí soltarlo, dejar que se lo lleve la corriente, esperar a ver si alguien mas lo descubre o si regresa a mi.

¿Y para qué seguir?

¿Para qué escribir si ya se ha dicho todo? Del calor del amor, de la soledad de la muerte, de la nostalgia, de la impotencia, de la injusticia, de la alegría, de los días con sol y de los días con lluvia, de los ojos azules, verdes y negros, profundos como...
claros igual que...

¿Qué mas podría yo decir?



jueves, 13 de marzo de 2014

Perder el amor entre papeles, trámites y obediencia. No me cabe duda que el amor y la pasión son las actitudes mas reaccionarias y en contra del sistema, y a veces, en contra de nosotros mismos. 

jueves, 6 de marzo de 2014

El amor (y el olvido, y la nostalgia) en tiempos de gmail

Además de imprimir las fotos digitales donde sales (aunque sea un cachito de cabello, o aunque te veas muy lejos) quizá deba imprimir  nuestros mails. No los había revisado, hoy estaba buscando en gmail, enmedio de 3740 mensajes porque necesitaba algo para el trabajo, y apareció uno tuyo, una foto que me enviaste junto a otros contactos tuyos, luego yo te respondí que el encargo que me habías hecho (pedir a la florería un arreglo para el cumpleaños de mi mamá) estaba concretado, te mandé besos.
Asi que dejé a un lado lo que estaba buscando y revisé varios mails tuyos, los que me mandaste a mi dirección "seria" y a mi dirección personal. El que me mandaste sobre sustentabilidad, casi puedo asegurar que podría cambiarme la vida, el del reality de letras...cuánto creías en mi, los pedidos del negocio, en el que me regañas, en el que me dijiste que no aprobabas lo que hacía con el negocio, los artículos sobre emprendedores, sobre economía, sobre marketing, fotografía, educación, diseño...sabías lo que me interesaba y cuando veías o leías algo, te acordabas de mi. 
Hay una historia en esos mails, en esa cadena de mensajes.
Incluyendo los últimos, los histéricos, desesperados, las súplicas, los oficios, las firmas para que nos ayudaran a que te atendieran y te cambiaran de hospital y luego, desde hace ya casi un año, ya no hay nada. 

jueves, 13 de febrero de 2014

In a Gadda da Vida

Hoy tuve 17 minutos sin qué escuchar y puse a Iron Buterfly. Es inevitable, creo que no he dejado de pensar en ti.
Según recuerdo tenías el acetato, por los dos lados venía la misma canción. Diecisiete minutos de psicodelia. Los sonidos son tan... como tu.

Aveces te recuerdo mas en la época en la que ni te conocí que los 32 años que viví contigo. Supongo que guardaré para mi la imagen de tus lentes ahumados en forma de gota, tu cabello afro, tus pantalones acampanados y tu sonrisa que es la mía.Ésta maña mía de recordar mas a las personas en su juventud que en sus últimos años.

Eternamente jóvenes. Supongo que uno es mas uno mismo cuando es joven y aun no se encuentra. Aveces la búsqueda lo arruina todo.

Te imagino y te recuerdo concentrado escuchando In a Gadda da Vida. No pude mas que escucharla y durante 17 minutos, ensimismarme.

jueves, 31 de octubre de 2013

Pst, 'apá...

¿Te acuerdas cuando peleábamos? ¿Cuándo me regañabas? Yo terminaba llorando, a ti eso te enfurecía mas, nunca me dijiste pero en esos momentos me daba la sensación de que por un lado te sentías satisfecho de imponer tus argumentos y de que yo aceptara tus regaños, pero por otro (y por eso terminabas mas enojado) te irritaba  que no tuviera el carácter para rebatirte, para no llorar, para argumentar,  para estar segura y bien plantada y de manera determinante, con la cabeza alta y la mirada firme, decirte que estabas equivocado, que yo sabía lo que hacia, pero nunca tuve el valor… siempre terminaba llorando, y me daba cuenta como eso te desilusionaba.
Sé que te preocupaba que yo me convirtiera en una mujer débil, pero tampoco querías que fuera una mujer que grita y pelea sólo por imponer sus ideas, querías que fuera firme, fuerte, pero sensible e inteligente, que hablara sólo cuando tuviera algo que aportar, no sólo gritar.

Espero que me estés viendo, espero que te hayas encontrado con sorpresa, asi como yo, que al parecer todo este tiempo, la fortaleza si estaba ahí.

jueves, 29 de agosto de 2013

Nos creemos que todo (o algo) nos pertenece.
Y no lo amamos, sólo lo poseemos.

No sabemos amar, creemos que amamos porque algo nos pertenece y le pertenecemos.

Dinero, objetos, personas, animales. Nada nos pertenece, solo compartimos momentos y espacios durante algún período de vida, pero nada es de nosotros. Lo material, en cualquiera de sus formas, es el medio y no el fin.

Creemos pertenecerle a alguien, queremos con toda nuestra ansiedad y desesperación, tomar como propiedad a alguien y que alguien nos tome como suya…no sabemos amar sin poseer.
Deseamos las cosas, “trabajamos” para obtenerlas, no las obtenemos para usarlas, solo queremos poseerlas, olvidamos una vez mas, que son el medio y no el fin.

Creemos solo en lo que podemos tocar, hacemos el amor para constatar que poseemos y que nos poseen, terminamos buscando solo el contacto físico porque no concebimos que el amor exista sin físico, sin posesión, debemos tocarlo para creerlo y después, andamos buscando solo el sexo porque una vez mas olvidamos que es por medio de el contacto físico que llegaremos al amor, solo como un medio y no como un fin.


Nos hemos metido, pues, en una carrera que no terminará.

lunes, 5 de agosto de 2013

¿Quién es Mario Enrique Suárez del Real Flores?

Es mi papá. También es papá de  Enrique Diego Suárez del Real Islas, y es esposo de Sonia Beatriz Islas Ortega.  Nació en 1951, el 14 de marzo. Sus papás: Teresa Flores Rosales y Enrique Suárez del Real Bermejo. Tuvo cuatro hermanos: Ma. De Lourdes, Yolanda, Silvia y David.

Cuando él tenía 11 años, su papá se fue de la casa, lo volvió a ver  cuando ya estaba casado y nos tenía a mi y a mi hermano. Desde que su padre se fue, mi papá  trabajó y ya nunca paró de hacerlo. A esa edad empezó a fumar y tomar, y según el mismo nos contaba; sintió la responsabilidad de ser firme y fuerte para cuidar de su mamá y sus hermanos, estigma con el que cargó hasta poco antes de partir.

Conoció a mi mamá en el CCH Vallejo, a los tres años de conocerse decidieron casarse, construyeron una relación y una familia con el amor, el apoyo y la libertad como principales cimientos, así fue hasta el final. Ya estando casado, estudió la licenciatura en administración en la UAM Iztapalapa y junto con mi mamá, tuvo que pasar muchos sacrificios para realizar su sueño de estudiar; como casi todo lo que se propuso en la vida, lo logró. Al terminar, apoyó incondicionalmente a mi mamá  para que ella también estudiara, y así, siempre que había alguien que soñara con algo y con la pasión de lograrlo, él estaba dispuesto a darle una mano y apoyarle con lo que el pudiera ayudar, lo hizo con sus hijos, con sus sobrinos, con familia de mi mamá y con nuestros propios amigos y parejas.

Le gustaba oír a The Doors, Queen, y casi toda la música de la época de los 60’s y 70’s en inglés (ABBA no le gustaba tanto) escuchaba una y otra vez a Pepe Aguilar y Alejandro Fernández y mientras trabajaba en asuntos de oficina, le gustaba poner música clásica, últimamente El lago de los cisnes y El cascanueces. Tres de sus canciones favoritas era “The roadhouse Blues”  (The Doors) la ponía cuando trabajaba la carpintería y en las fiestas con sus amigos. “Can`t take my eyes off you” (Boys town gang) le gustaba oírla en las fiestas de navidad y año nuevo, la repetía una y otra vez, grabó primero cassettes y luego CD’s con esa sola canción para escucharla durante toda la noche. Y “El Andariego”  la cual pedía cuando había tríos y si en las fiestas contrataba uno, sin falta la pedía y se la cantaba a mi mamá.

Su libro favorito era “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, y “Las enseñanzas de Don Juan” de Carlos Castaneda. Las películas que no se cansaba de ver, eran “Ben-Hur” “Espartaco” “Cleopatra” “Gladiador” “Troya” y “El caso Thomas Crown”  sus favoritas para relajarse eran las películas de acción,  y se divirtió una y otra vez viendo todos los capítulos de “Don gato y su pandilla”.

Era disciplinado para comer y siempre buscaba las opciones mas saludables con el único propósito de poder comer ocasionalmente y sin remordimientos, sus platillos favoritos: barbacoa, birria en Garibaldi, pancita en Peralvillo y carnitas en las fiestas. Siempre elegía agua y nieve de limón aunque hubiera otros sabores y compraba  nuez de la india y pasitas con chocolate, para comérselas de poco a poco.

Le gustaba recordar y platicar acerca de los lugares donde había vivido, (como Peralvillo y Donceles), y hablaba con nostalgia y profunda tristeza de su padre y de su abandono.

Parrandero, bailador y tomador. Por muchos años sólo se permitió a el mismo reír y carcajearse mientras estaba tomado, pero quienes lo conocimos de cerca sabíamos que en realidad era bromista, sarcástico ( a veces hasta de un humor negro) y alegre la mayor parte del tiempo y en la cotidianidad.

Era puntual y se molestaba con la gente impuntual (como conmigo), era exigente, estricto, disciplinado y creía en los modales prudentes y respetuosos para con la gente mayor, le irritaba la gente floja, desganada y desobediente.

Fue chalán, carpintero, taxista, enfermero, profesor, coció en máquina piel y ropa, jefe de oficina, de departamento y coordinador en hospitales, hasta llegar a subdirector de área en la CNDH; obedeció y mandó, y en cada oficio y cargo que ejerció, fue obsesivo, trabajaba siempre mas de lo establecido, no llegaba temprano a la casa, era minucioso y exigía excelencia, ejerció cada actividad siendo creativo, propositivo y firme, siempre encontró soluciones, encontraba formas diferentes de hacer tal o cual cosa y lo compartía entusiastamente con los demás. Cuando encontraba la oportunidad de ayudar a alguien, simplemente lo hacía.

De todo lo que trabajó y ejerció, su mejor papel lo hizo como padre y esposo, aun cuando no tuvo de donde aprender.
No fue un ser humano excepcional, no fue perfecto, cometió errores, algunos los enmendó, otros no. Pero tenía un espíritu fuerte y lleno de amor. Mi papá amó a su familia y esa fue su guía para ser padre y esposo, cada lección, cada paso que dio junto con nosotros, lo hizo con y por amor, con el corazón, nunca con la cabeza, todo aquello que nos dio y nos enseñó lo hizo pensando en que nos haría bien, en que nos serviría, en que era una muestra de su amor y lo extendía hacia la gente que nosotros mismos amábamos: amigos, parejas, hijas, familia; y así como compartía con nosotros, compartía con ellos lo que tuviera para dar.

Mi papá nos respetó y confío en nosotros, pero nunca dejó de guiarnos.

Desde que llegué a éste mundo, él me tomó de la mano para enseñarme a vivir. Desde cómo bolear mis zapatos y entregar mis tareas de la escuela, hasta enfrentar su muerte y vivir con su ausencia.  Hasta el último minuto no dejo de guiarme y me dijo, sin palabras, que siempre estaría conmigo, y que confiara en esas alas que él había tardado 62 años en construirnos. “Papá, ¡esas alas son de madera, no van a volar! - ¿Qué no confías en mi?, tu espérate, claro que volarán - ¡Papá, estoy volando!”. La grandeza de mi papá se reflejó en sus ojos, y los últimos días de su estancia en la tierra, sólo nos tomaba de la mano y nos comunicaba todo a través de su mirada. Esos últimos días entendí, que se iba físicamente porque quería seguir enseñándonos y guiándonos; enseñarnos por ejemplo que la gente como él, no se va; porque su herencia viva se quedó en la sonrisa y curiosidad de Andrea, en la mirada e inquietud de Daniela, la tranquilidad de Alexander, la nobleza de Dimitri y la intensidad de Jessy;  en el talento y el amor a su familia como Yoshio, en la inteligencia y creatividad de Charly, la templanza de Vane, el sarcasmo de Pablo; se queda en el amor que dio a quienes rodeó, en las enseñanzas que compartió con quienes convivieron y trabajaron con él, en el amor y apoyo que dio a mi tía Lety, en la comprensión y alegría que le daban y que tenía en Ricky y Anita, en el apoyo, confianza y amor que regaló a Jorge, Wendy e Isidro, en la protección y en el amor incondicional, libre y eterno que le dio a mi mamá, en las manos fuertes, la firmeza y  perseverancia de Kike; en mi alegría de vivir y en esta insistencia que tengo de decirles a todos, lo que mi papá repitió una y otra vez: a éste mundo se viene a ser feliz.


miércoles, 17 de julio de 2013

No quiero extrañarte, no quiero tener un hueco en mi estómago por el resto de mis días, no quiero estar en medio de un momento feliz y pensar:  “no es lo mismo porque ya no estas” , no quiero imaginar que tal o cual cosa te hubiera gustado presenciarla, no quiero ver una foto tuya y sentir nostalgia y el nudo en mi garganta.


No quiero que no estés. 

martes, 5 de marzo de 2013

Me impresiona la cantidad de frases motivacionales y new age en el facebook, y al final, igual de jodidos.

martes, 19 de febrero de 2013

Ya chole

Los argumentos de algunos ateos hacen que me den ganas de volver a practicar el catolicismo.

martes, 29 de enero de 2013

Contadora de historias

Hace ya tiempo que descubrí, que no soy buena escribiendo. Pienso que quizá soy mejor inventando historias que escribiendo.
Estoy descubriendo que tampoco es asi.
La cuestión es que me gusta mucho, asi que, a inventar historias.

lunes, 28 de enero de 2013

Y la vida se empeña en enseñarme, que quien manda es ella

Hace unos dos años, después de varias pérdidas emocionales, repetí una y otra vez una frase de una rola de cafeta que decía "un dia lo perdí todo y lo recuperé y podría volver a hacerlo una y otra vez, con tal de seguir siendo yo". Y es que en esos momentos pensé, que esas pérdidas me habían enseñado mucho y me sorprendía de lo mucho que había crecido y entendido a raíz de eso, pero no tenía idea de lo que estaba por venir.
Me dieron una tregua de dos años, y ahora estoy en medio de una pérdida tras otra. Tengo miedo de perder lo mas importante, y me sobrepongo de lo demás, he tragado mucha saliva, he esperado con mucha angustia de por medio, he agachado la cabeza, he aceptado mis egos, orgullos y soberbias, he tenido que aceptar que de éstas pérdidas no he hallado la manera de enfrentarlas sonriendo.
Siempre tuve un plan, y el plan no salió, ahora me estoy dejando llevar y  me pregunto si no hubiera sido mejor hacerlo a los 18, cuando tenía todo  planeado, todo pensado, cuando hacia todo conforme al plan, hubiera sido mejor dejarme llevar y hoy tomar las riendas de mi vida como cualquier adulto lo hace, pero no es asi, ya no es asi.
Veremos entonces pues qué depara el destino, la vida, dios o quien sea que escribe este libreto. 
Sin embargo, en medio de todo esto, he reafirmado que estoy en lo correcto cuando miro hacia atrás y veo que fui duramente juzgada y poco comprendida muy seguramente porque estaba con las personas incorrectas.
Hacer lo correcto con las personas incorrectas, puede ser muy doloroso.

miércoles, 23 de enero de 2013

miércoles, 2 de enero de 2013

jijiji

Tus rituales y propósitos para el 2013 no servirán de nada porque tu sigues siendo el mismo del 2012, je.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Y ahora?

Estoy en una encrucijada, nada que no haya vivido todo el mundo. Me siento desorientada y pregunto aqui y allá opniones intentado, como todo el mundo, que alguien me de la respuesta que yo quiero escuchar y hacer eso, convencida de que si yo y alguien mas lo pensaba, entonces era lo correcto.
Pero no ha resultado así. Al final me he dado cuenta que ellos ven algo en mi que yo no estoy viendo, y ahora me pregunto si es asi porque yo les he mentido al punto de convencerlos de algo, o porque ellos en este momento saben mas de mi que yo misma.

No doy un paso adelante hasta no saber qué quiero yo y cómo reconocerme. Aqui sigo y me pueden encontrar, en esta encrucijada.